“Todo lo que se encuentra sobre una superficie tiene un espacio detrás de sí. Dos colores sobre la misma superficie están casi siempre a profundidades diferentes. Un color regular, especialmente si se lo obtiene con la pintura al óleo que cubre la totalidad o la mayor parte de una pintura, es a la vez plano e infinitamente espacial. El espacio es poco profundo en todas las obras en que se acentúe el plano rectangular.”Donald Judd – Objetos Específicos. (1992)
Dedicarse al
estudio del espacio en las obras, requiere el mismo trabajo que interpretar
cualquier aspecto semiótico de un cuadro. La participación del espacio al
presentar un trabajo plástico tiene tanto peso como un buen fundamento. El uso
correcto del espacio es un arte en sí mismo, dado que afecta a la totalidad de la
composición del artista. Basado en el volumen, pueden ser imágenes bidimensionales
o tridimensionales para dar una ilusión de profundidad y la distancia sobre una
superficie plana. A su vez su participación en la obra produce movimiento, sea
por efectos visuales, provocados por el uso de colores, o la influencia de
procesos naturales, como el viento o la lluvia.
Una de las
corrientes artísticas contemporáneas que más se ha dedicado a este estudio, ha
sido el minimalismo, a través de formas geométricas simples, métodos de
composición matemáticos como la repetición, crean
objetos que si bien transmiten cierta frialdad objetual, al ser figuras
reales y simétricas, rechazando la apariencia y la representación asociadas a
la pintura, se alejan de un discurso, de una reflexión o de una interpretación
subjetiva, y se fundamentan en la observación directa y su relación con el
entorno. Creando de esta manera obras limpias, concretas y armónicas con el
espectador y los objetos alrededor.
Este proyecto,
tiene aspectos claves del Minimalismo, como la monocromía y el estudio del
espacio; a su vez una de las mayores diferencias, es la interpretación
subjetiva de la figura representada, que transmita una sensación que vaya más
allá de solo la apreciación. La intención de esta obra es que al presentarla en
un espacio abierto y a un público, la misma los inunde con una sensación de
calma. Que sus curvas ascendientes transmitan serenidad y su monocromía forme
parte del espacio y de los objetos que estén a su alrededor.
El uso de la
madera se debe a que es un material accesible, modificable; además de esto al
provenir de la tierra, posee una característica que nos conecta inmediatamente
con la vida. El usar el color de la madera pura, permite de una manera delicada
que la incidencia de la luz nos permita ver los diferentes tonos de esta misma,
formando una imagen natural y serena.
El emplear un
modelo suspendido, le da poder a las fuerzas naturales como el viento o la
misma gravedad de actuar sobre el objeto, proveerlo de movimiento y este dar al
espectador una sensación de serenidad, al ser un movimiento lento pero
continuo.
Uno de los
artistas cuyas obras se relacionan con esta investigación, es Donald Judd,
pionero del Minimalismo, quien trabaja con el espacio y la realidad, a través
de esculturas con figuras geométricas, presenta el espacio como un aspecto
íntimo en sus trabajos. Mi punto de relación con Judd, comienza en el uso de
figuras simples y el presentarla ante un público para su apreciación espacial y
más allá de esto una interpretación desde los sentimientos.
También Claire
Morgan, una escultora irlandesa que recrea el movimiento a través de esculturas
suspendidas completamente estáticas, realizadas con objetos naturales como plumas, frutas y flores que
deja suspendidos de hilos de nylon obteniendo sensaciones de ingravidez o de
parada del tiempo con materiales reciclados. La relación con
Claire, la encuentro en la búsqueda de recrear el movimiento, a través de la
repetición de módulos ordenados en forma de escalera de caracol.
Las esculturas de Eduardo Chillida se
erigen en armonía con su entorno, cobrando sentido en función del paisaje. Con
materiales industriales, Chillida estudia la interacción de estos con el
paisaje y el entorno. En relación a esta obra, me baso en algunos de los
elementos principales del trabajo de Chillida, como el interés por sustituir
las antiguas obligaciones de la escultura con la naturaleza y específicamente
con la figura humana, por el despliegue de una dialéctica abstracta, musical si
se quiere, entre lo lleno y lo vacío, la ligereza y la pesantez, el equilibrio
y la excentricidad
La obra a presentar consta de 29
varillas de madera, dispuestas a modo de escalera de caracol, suspendida y
sujeta con hilos de nylon que nacen de dos puntos opuestos de la madera, esta
consta de 2 mts de altura por 48 cm de ancho, sujetas a una base cuadrada que
le brinde estabilidad y equilibrio. La madera estará solo barnizada presentando
su color natural, de este modo permitiendo a la luz natural incidir y presentar
los distintos tonos de la misma, dando una sensación de serenidad. El hecho de suspenderla consiente a las mismas
fuerzas naturales, como las corrientes de viento, también hasta la misma
luz, el brindarle a la obra efectuar un
giro, que juega con la óptica.



No hay comentarios:
Publicar un comentario